Ciudadanía y emociones: hacia una verdadera interculturalidad (A propósito de la teoría cognitiva de la emoción de Martha Nussbaum)

Aránzazu Novales-Alquézar

Resumen


La democracia sustantiva en una sociedad multicultural del siglo XXI exige proyectos institucionales que eleven el nivel de solidaridad mutua para avanzar en los procesos de reconocimiento de identidades compartidas entre grupos cultural y racialmente distintos, y demanda el desarrollo de estrategias efectivas de acercamiento entre las diversas culturas y razas que permitan dar forma a la realización eficaz de objetivos comunes a todas ellas y desarrollar la idea de ciudadanía.

Sobre la base de una razón compasiva, y dada la relación entre las emociones y el fuerte sentido de identidad de individuos y grupos, uno de estos proyectos debería consistir en eliminar las barreras emocionales para incluir al otro definidas, en gran medida, por las instituciones. A partir de la teoría cognitiva de la emoción de Nussbaum, se analizan elementos que pueden contribuir al desarrollo de una cultura pública de la igualdad y de la compasión civil. Necesitamos proyectos políticos para controlar los efectos dañinos del miedo, la envidia, la vergüenza y el asco. Este daño puede observarse en la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre el asco hacia algunos grupos raciales (v. gr., apestosos judíos), la "vergüenza negra" o la envidia o el odio racial.

 

doi: 10.5294/dika.2016.25.1.2


Palabras clave


Democracia sustantiva; políticas públicas; interculturalidad; inmigración; emoción

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